Su compromiso por la Patria Grande quedó plasmado en 2005 cuando viajó en el Tren del Alba a Mar del Plata en el ya histórico encuentro que dejó en la inmortalidad la consigna “ALCA, ALCA, ¡al carajo!”.

Su compromiso por la Patria Grande quedó plasmado en 2005 cuando viajó en el Tren del Alba a Mar del Plata en el ya histórico encuentro que dejó en la inmortalidad la consigna “ALCA, ALCA, ¡al carajo!”.

Diego Armando Maradona se apoyó en la izquierda tanto en la cancha como en la política: férreo seguidor del Che Guevara y de Fidel Castro, autoproclamado chavista “hasta la muerte” y militante de la Patria Grande latinoamericana, fue al mismo tiempo un detractor del imperialismo de Estados Unidos y la suntuosidad del Vaticano.

El tatuaje del Che Guevara en su brazo era una muestra de la admiración que el astro del fútbol tenía por el rosarino. “Han habido muchos comandantes, pero nunca uno como vos”, lo recordó en 2017, al cumplirse medio siglo de su asesinato.

“Me gustaría que en las escuelas a los pibes de 15 ó 16 años les cuenten su historia. Y que ellos saquen sus propias conclusiones. Pero lo tienen escondido, porque le tienen miedo. Porque los que vinieron después nos dieron mierda, en lugar de comida. Y villas, en lugar de casas”, escribió el 10 en su Instagram en un mensaje que cerró con el “Hasta la victoria, siempre”.

En ese sentido, tampoco ocultó su admiración hacia el líder cubano Fidel Castro, quien falleció también un 25 de noviembre, pero de 2016.

Diego y el comandante Fidel se conocieron en 1987, y con los años construyeron un vínculo muy afectuoso y de respeto, al punto que Maradona lo consideró como «el más grande de la historia» y hasta como «un segundo padre».

Su compromiso por la Patria Grande quedó plasmado en 2005 cuando viajó en el Tren del Alba a Mar del Plata en el ya histórico encuentro que dejó en la inmortalidad la consigna “ALCA, ALCA, ¡al carajo!”, en rechazo al Área de Libre Comercio de las Américas que quería imponer Estados Unidos en la región durante la IV Cumbre de las Américas.

Diego Maradona y Evo Morales.

Diego Maradona y Evo Morales.

Acompañado de líderes de la región como los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Bolivia, Evo Morales, Maradona fue una de las caras visibles de la Cumbre de los Pueblos que acompañó en las calles la derrota diplomática del entonces impulsor del acuerdo comercial, George W. Bush.

Con remeras con la leyenda “Paren a Bush” o “criminal de guerra”, el 10 fue así partícipe de un punto de inflexión en la integración regional que se profundizó en el ya existente Mercosur y se extendería luego con la creación de otros organismos como la Unasur y la Celac, que no incluía ni a Estados Unidos ni a Canadá, pero incorporaba a la bloqueada Cuba al sistema interregional.

Esa amistad y admiración mutua entre el campeón del Mundo en 1986 y Chávez trascendió ese triunfo conseguido en Mar del Plata.

«Lo que me dejó Hugo fue una gran amistad, una sabiduría política increíble. Hugo Chávez ha cambiado la forma de pensar del latinoamericano, nosotros estábamos entregados a Estados Unidos y él nos metió en la cabeza que podíamos caminar solos», dijo en su momento Maradona en una entrevista para Telesur.

Tras el fallecimiento de Chávez en 2013, anunció su apoyo al Gobierno de Nicolás Maduro; y ese mismo año, publicó en su cuenta de Facebook que estaba dispuesto a pelear contra el imperialismo por Venezuela.

“Somos chavistas hasta la muerte. Y cuando Maduro ordene, estoy vestido de soldado para una Venezuela libre, para pelear contra el imperialismo y los que se quieren apoderar de nuestras banderas, que es lo más sagrado que tenemos. ¡Viva Chávez! ¡Viva Maduro! ¡Viva la revolución! Vivan los venezolanos de pura cepa, no los venezolanos interesados e involucrados con la derecha», señaló el futbolista.

Su cercanía con Evo Morales cuando era mandatario de Bolivia también fue manifiesta y ambos se dieron el gusto de jugar en la misma cancha de fútbol en 2008 para pelear contra un enemigo común: la FIFA.

El organismo rector del fútbol mundial decidió en ese entonces prohibir los partidos internacionales en la altura de La Paz, lo que llevó al ex Argentinos y Boca a viajar a esa ciudad a disputar una exhibición junto a Morales.

Crítico a la suntuosidad del Vaticano, Maradona confesó que llamó “hijo de puta” al papa Juan Pablo II en 2000 por vivir bajo techos de oro y besar luego a niños pobres. “Vi el techo y me dije cómo puede ser tan hijo de puta de vivir con un techo de oro y después ir a los países pobres y besar a los chicos con la panza así. Dejé de creer”, confesó.

La llegada de Francisco amigó a Maradona con la Iglesia Católica y en 2016 visitó la Santa Sede para reunirse con el pontífice antes de participar de un partido por la paz y a beneficio que se disputó en el estadio Olímpico de Roma.

Otra causa que Diego abrazó como propia fue la de Palestina a tener su Estado propio: se declaró de “corazón palestino” y en 2018, antes de la final del Mundial de Rusia, se encontró con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, para darle su respaldo.

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