Este miércoles, el Congreso aprobó el presupuesto con una deuda pública histórica.
El Gobierno de Guatemala ha anunciado este domingo que invoca la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos (OEA) «frente a los gravísimos sucesos ocurridos en los últimos días», en medio de las protestas que se registran en el país latinoamericano por segundo día consecutivo.El Gabinete afirma que «los actos de violencia que coordinadamente han alterado la paz pública ponen en grave riesgo la institucionalidad democrática […], así como el legítimo ejercicio del poder por parte de las autoridades democráticamente elegidas».En cuanto a los fines de dichos actos, las autoridades aseguran que representan «un medio a través del cual grupos minoritarios buscan forzar un verdadero golpe de Estado». Por su parte, el presidente, Alejandro Giammattei, «manifiesta su más absoluta apertura a un diálogo» con diferentes sectores de la sociedad guatemalteca, que debe realizarse conforme a lo que está establecido en la Carta Democrática.Aprobada el 11 de septiembre de 2001, dicha Carta se refiere a alteraciones del orden constitucional y democrático en Estados miembros de la OEA. Prevé una convocatoria inmediata del Consejo Permanente en respuesta a la invocación de cualquier Estado miembro o secretario general de la organización. El Consejo, «según la situación, podrá disponer la realización de las gestiones diplomáticas necesarias». En caso de que sus acciones resulten infructuosas, se convoca la Asamblea General de la OEA, que puede adoptar las «decisiones que estime apropiadas, incluyendo gestiones diplomáticas».La sanción máxima prevista por el documento es la suspensión del Estado miembro, que no lo exime de la necesidad de «continuar observando el cumplimiento de sus obligaciones como miembro de la Organización, en particular en materia de derechos humanos».Protestas por el presupuestoLa mañana de este miércoles, los diputados del Congreso guatemalteco aprobaron el proyecto del presupuesto para el próximo año. El documento, que prevé una gran deuda pública —con su entrada en vigor cada guatemalteco deberá 1.690 dólares—, provocó repudio por parte de la sociedad.

El viernes, el vicepresidente, Guillermo Castillo, pidió a Giammattei que ambos renuncien de manera irrevocable a sus puestos. «Le he manifestado al presidente que las cosas no están bien, que muchos temas de gobierno y las decisiones que se han tomado yo no las comparto y no he sido consultado por la poca comunicación que tenemos con el señor presidente», agregó Castillo, que también señaló que una renuncia conjunta «permitiría oxigenar el rumbo del país y que sean nuevas personas las que vengan a tomar las decisiones más importantes».Al día siguiente, en el centro histórico de Ciudad de Guatemala tuvo lugar una protesta masiva. Una manifestación, que se congregó en la Plaza de la Constitución, transcurrió de forma pacífica y sin incidentes. No obstante, a varios cientos de metros, un grupo de activistas irrumpió en el Palacio Legislativo y prendió fuego al edificio.El domingo, los manifestantes han vuelto a las calles de la capital guatemalteca.